Música

La música y las emociones

La música fue definida por Jean-Jacques Rousseau como el «arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído». La música es el arte que combina diferentes sonidos, tales como la voz humana o los instrumentos musicales de forma que impacten en la sensibilidad del oyente, produciendo alguna u otra emoción o sentimiento asociados al tipo de música específico. En la mismas definiciones ofrecidas puede observarse que la música afecta al estado emocional del oyente. La música por tanto, tiene la virtud de activar y elicitar emociones específicas. Esta particularidad permite que la música se pueda usar de modo intencional para suscitar emociones según la necesidad o conveniencia del momento.

Ya Epicuro, el célebre filósofo griego, definió la música como un vehículo de los sentimientos y emociones que experimentan los seres humanos. A lo largo de la historia se ha ensalzado el papel de la música como un lenguaje singular y único que permite expresar la variada gama de emociones y sentimientos del ser humano. En los siglos XVII y XVIII se empezó a destacar en particular el interés por los fenómenos psicológicos producidos por la música. Interés que ha ido evolucionando hasta nuestros días, donde podemos encontrar numerosos estudios de música y actividad cerebral que demuestran la influencia que puede llegar a tener la música en la generación de estados anímicos y emocionales.

A inicios del siglo XX surgió una nueva disciplina, denominada Psicología musical, una especialidad de la psicología que tiene entre sus objetivos comprender cuanto influye emocionalmente la música en las personas, tanto cuando son adultas como en su infancia y adolescencia. En esta especialidad se estudia, entre otros aspectos, los efectos beneficiosos de la música en diversas manifestaciones del ser humano: su personalidad, sus conductas y diferentes trastornos.

La música, cuando se elije de forma conveniente, produce un alineamiento armónico en los sentimientos de la persona así como en su estado anímico. La música también facilita al ser humano el desarrollo de un mayor un dominio de su cuerpo. La voz, a través de su timbre, su tono y volumen, tiene la particularidad de revelar el estado emocional en que se encuentra la persona y desde el cual se está comunicando. Desde su nacimiento, el ser humano está expuesto a sonidos musicales, incluyendo en este apartado la voz de los progenitores. El tono de voz que los padres utilizan provoca y favorece diferentes respuestas en el niño. Sin duda, para el niño, la voz materna es la que prefiere ya que su tono alto y su musicalidad señalan cariño y cercanía. A medida que el niño crece entra en contacto con otros tipos de música que empieza a relacionar con diferentes estados emocionales.

En este artículo vamos a reflexionar en particular sobre esta singularidad del fenómeno musical: su capacidad de influir en nuestro estado emocional y los beneficios que podemos obtener de ello.