Música

Inteligencia emocional y conducta musical

La música combina elementos y características del arte, la ciencia y el lenguaje. En este sentido la música es un lenguaje universal. Combinando estas tres facetas, la música puede alcanzar a la profundidad de la persona. Al escuchar y crear música las personas desarrollan no sólo su creatividad sino también su sensibilidad y su capacidad de abstracción.

La música no sólo cumple una función estrictamente educativa cuando hablamos del aprendizaje musical en los niños sino que es mucho más. La música facilita que las personas descubran la riqueza de su mundo interior, favorece la comunicación interpersonal así como la apreciación del mundo en el que vivimos.

En las últimas dos décadas se ha divulgado ampliamente el concepto de Inteligencia Emocional, o la capacidad de comprender mejor las emociones y saber utilizarlas para el propio beneficio en lugar de ser arrastrados por ellas.

Así, seleccionar la música adecuada puede ayudar a conseguir un propósito específico. Por ejemplo, las músicas relajantes pueden activar sentimientos de serenidad y permitir aflojar la carga que producen las tensiones después de una intensa jornada laboral. O la música alegre y positiva puede activar un estado anímico más entusiasta para empezar el día.